“El día que nos conocimos en Sureste”

por: Gina Limone

Dicen que uno tiene suerte de encontrar al amor de su vida, pero en nuestro caso no fue suerte, el universo sabía que llevábamos años buscándonos, imaginándonos, sintiendo como sería ese momento de encuentro… sólo faltaba conocernos.

El 14 de Mayo del 2011 no fue cualquier día para nosotros, fue el día que cambiaría ese sentimiento de búsqueda que ambos llevábamos hace años y que se concretaría en un taller de Liderazgo y trabajo en equipo realizado entre el MBA de la Universidad de Chile y Sureste.
Años más tarde conversamos los motivos de ingreso al MBA, si bien la prioridad era la adquisición de nuevos conocimientos, contactos laborales y desarrollo profesional, ambos sentíamos que era por algo más, esta vez existía la posibilidad de encontrarnos ahí, entre los cientos de estudiantes que ingresan cada año. Pero no fue en el aula nuestro primer encuentro, si no que en medio de la naturaleza acogedora de San José de Maipo y el equipo que nos recibió.
Recuerdo ver a Francisco a la distancia, quedarme absurdamente pegada mirándolo, como un flechazo –  así que puedo decir abiertamente que sí creo en el amor a primera vista – y de pronto darme cuenta que me estaba mirando de vuelta, sentirme tremendamente sonrojada, sonreír como colegiala y darme la vuelta. Así, entre los más de 200 estudiantes que estábamos ese día, de los distintos MBA, yo lo vi y el me vio.
Tomando desayuno preparado por el equipo, entre ese pan caliente y el tesito de madrugada, se acercó a la mesa donde yo estaba y dijo: “Hola, Francisco Márquez, me puedo sentar?” , uno de mis compañeros de mesa le respondió : “por supuesto”. A mí no me salió el habla, pues en ese instante recordé que hace una semana atrás, en nuestro primer día de clases, el profesor de Comunicación se había tomado la libertad de crear grupos de trabajo para ayudarnos, ya que en ese momento nadie se conocía, y en mi grupo me habían asignado junto a Francisco Márquez, quien ese día no asistió a clases porque estaba de vacaciones.
Luego de corroborar la información, estaba en lo correcto, era el mismo Francisco… ¿cómo tanta coincidencia?
Así, el estudiante a quien odié por una semana por irresponsable jajaja, era el mismo de quien quedé prendida mirando como adolescente, el mismo que se acercaba en medio del desayuno a ocupar una silla, el mismo con quién trabajé 2 años en el MBA y defendí tesis, el mismo que 1 año después me pidió matrimonio y hoy, luego 8 años, seguimos juntos.
Agradezco profundamente habernos encontrado y el contexto no pudo ser mejor, en medio de la naturaleza, junto a gente motivada, haciendo su trabajo con cariño y pasión, lo cual se reflejó en todo ese día que nos rodeó.
¡Les dejamos un fuerte abrazo y sigan con su buen trabajo!, nunca olvidaremos ese 14 de Mayo del 2011, ahora forman parte de nuestra historia.
Cariños, Gina y Francisco .